miércoles, 10 de diciembre de 2014

AMEMOS SIEMPRE LA VIDA




AMEMOS SIEMPRE LA VIDA

Puesto que estoy convencido
que en esto de ser felices
seremos siempre aprendices
y que nadie ha conseguido
aunque lo haya pretendido
ser docto en esta materia,
pensé como plantearlo
de la manera más seria.

Y no siendo pesimista,
hacer quiero un fiel balance
de cuanto tengo a mi alcance
siendo siempre realista;
que está bien ser optimista
y hasta tener ilusiones
pensando que lo prudente
radica en las proporciones.

¿Existe mayor belleza
o junto a otras desmerece
aquella que nos ofrece
la madre naturaleza
cuando luce la pureza
con que se viste la aurora
para saludar el día
 por ser del sol precursora?

¿O cuando ya en el ocaso
se irisa nuestro horizonte
y desde el mar hasta el monte,
un marco es en cualquier caso
que envidia el mismo Parnaso
prendado de su esplendor
que el arte si es genuino
supera al del creador?

¿O en una noche serena
si asoma su faz la luna
y en la estantía laguna
exhibe argéntea melena,
haciendo la vista amena
al ojo más exigente,
ya que para todo vate
es de sus versos la fuente?

¿O cuando en el mar calmado
se mece el iris de duelo,
mientras permanece el cielo
con lágrimas y enlutado
y su llanto es esperado
por cuanto habita el planeta
lo mismo que agua de mayo
según el refrán concreta?

¿O cerca del firmamento
desde la más alta cima,
donde nuestro ser se anima
con la caricia del viento
el ver en todo momento
como un dios en las alturas
el diario desarrollo
de todas sus criaturas?

¿U oír ese repertorio
de los trinos de las aves,
agudos y también graves
en diálogo amatorio,
teniendo como auditorio
la bóveda del gran techo
mientras susurra el arroyo
sobre su mullido lecho?

¿O cuando en los verdes prados
abren su cáliz las flores
y esa mistura de olores
por la brisa potenciados,
es un premio de los hados
para nuestra pituitaria
que estar lejos del hedor
es cosa muy necesaria?

También pienso en el yantar
para dar placer al gusto
comiendo siempre lo justo
pero no hasta reventar;
mas eso es otro cantar
porque la glotonería
no es más que un vicio cualquiera
que nos perjudicaría.

Y cuando de amar hablamos
de forma subliminal,
si es el instinto carnal
saciar en lo que pensamos;
si hemos de yacer yazcamos
y con amor si es posible,
que si bien recomendable
no es del todo imprescindible.

No sé si gusta la cita
ni la lección que contiene:
feliz no es el que más tiene
sí quien menos necesita.
Por si reservas suscita
vivamos pues de tal suerte
que amemos siempre la vida

hasta que llegue la muerte.